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“People shouldn’t be afraid of their governments, governments should be afraid of their people” -V-

Esta es una de las tantas frases que me deja pensando, una de mis películas favoritas, V for Vendetta.

Esta película se desarrolla en una Gran Bretaña post-moderna con un régimen autoritario, que usa el miedo como su principal herramienta para legitimarse en el poder. Viendo la manera en que los personajes se auto-censuran y como el hecho de vivir en miedo es algo normal, no puede mas que recordarnos lo que vivimos en Caracas.

Tenemos un gobierno cada vez mas grande, poderoso y que ejerce cada vez mas controles sobre nosotros. Muchas personas son las que están en contra de las medidas y visiones que tienen quienes llevan las riendas del país, pero cada vez son menos los que la expresan, al menos con la fuerza y convicción con la que deberían.

Son detalles como la famosa “Lista Tascón”, CADIVI, la dependencia de cuerpos y programas del estado, o los mitos de un estado que puede supervisar y saber todo lo que hacemos, que lleva a mucha gente a dudar e incluso a callar sus voces disidentes por miedo a que les nieguen un trabajo, reboten la solicitud de CADIVI, o hasta lo metan preso.

A través de ejemplos de abusos de poder donde queda demostrado que no existe un estado de derecho (caso Simonovis, Afiuni, entre tantos otros) el gobierno nacional ha logrado infundir miedo en una población que cada vez se autocensura mas, se conforma más y lo peor…se acostumbra a vivir con miedo.

Les pongo un ejemplo para que, en frío, veamos al punto tan absurdo que hemos llegado. Hace un par de semanas, el Aeropuerto INTERNACIONAL Simón Bolivar (a.k.a. Maiquetia) no contaba con agua/luz en sus baños y mi madre, Olga, enfurecida, decide ir a la siempre útil “atención al pasajero” donde obviamente fue referida a un papelito de quejas y sugerencias. A la hora de escribir la queja de algo tan lógico y básico como que los baños no cuentan con agua en un aeropuerto INTERNACIONAL, se lo piensa dos veces porque “¿ y si me meto en un problema con el gobierno? ¿Si después me niegan CADIVI por andar quejándome?” y al final, se da cuenta de lo absurdo de tales preguntas y decide introducir la queja.

Con este ejemplo, que no es mas que uno de cientos, veo como a la hora de actuar son los ciudadanos quienes piensan en qué pensará el gobierno y qué consecuencias traerán sus acciones, con una fuerte dosis de miedo mientras que el gobierno pareciera tomar medidas sin temor a lo que le pueda pasar o lo que puedan pensar, a quienes se deben, los ciudadanos. El abuso de los cortes eléctricos, la desfachatez con la que mienten, expropiaciones y un sinfín de acciones parecieran darme la razón de que es poco el miedo que tiene el gobierno a sus ciudadanos.

¿Qué hacer? Esta pregunta siempre es difícil de responder, y pareciera que la solución no esta en manos de un solo individuo sino en las de un gran grupo de individuos quienes, con su voz disidente, rechazan los absurdos a los que nos hemos acostumbrado a vivir y exigen lo que se le debería exigir a un gobierno. Somos nosotros quienes debemos generar suficiente costo social y político para que el gobierno se ve obligado, al menos, a tenernos respeto y como debería ser, algo de miedo. ¿Funcionaría? Quiero creer que sí, pero como diría V: “There is no certainty, only opportunity”.