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Embajada de Zimbawe
Embajada de Zimbawe

Confieso que Zimbabwe nunca ha sido uno de esos países o que tomo como ejemplo o que me roban mucho el pensamiento. La verdad es que cuando pienso en Zimbabwe es para tener un ejemplo de desgracia, miseria, corrupción y tiranía. Quién lea estas líneas se preguntará ¿Por qué estando en Londres, donde todo es bonito y es una ciudad tan desarrollada, piensas en Zimbabwe?

Paseando cerca de la famosa Trafalgar Square, en la bastante elegante zona de Westminster, me asombra muchísimo ver un edificio imponente y elegante… con una bandera en su tope. Me paro a ver a qué país representa bandera y veo que es de Zimbabwe. Pienso  “debe ser que la oficina está en ese edificio, que curioso.” Hasta que veo que el edificio entero es la embajada y se me hace imposible no pensar en la mayúscula inconsistencia de ese edificio, en ese lugar (les invito lo googleen para que vean su magnitud).

Me pregunto entonces cuánto costará mantener ese edificio y todo el personal que tiene la embajada de Zimbabwe ahí y cuál es la verdadera necesidad de que un país tan pobre y que ya ni siquiera es parte del  “Commonwealth” tenga un edificio de semejante calibre en Londres. Un país tan subdesarrollado, anárquico  con un gobierno tan incompetente e inconsistente como para prohibir la palabra inflación intentando combatir el problema, o que es sancionado por la propia Unión Europea y Estados Unidos por sus continuas violaciones a los Derechos Humanos. Recordemos que Zimbabwe es el país con el índice de desarrollo humano más bajo del mundo. ¿Qué necesidad pueden tener para una embajada tan grande? ¿Cuantas escuelas no se pudiesen financiar en Zimbabwe con el dinero que se gasta en Londres? ¿Por qué si tienen el índice de desarrollo humano más bajo del mundo, no invierten en desarrollo y sí en despilfarro? Como buen país subdesarrollado, las incoherencias abundan y las prioridades, siempre están mal puestas. Pareciese que siempre que un país tiene tendencias “socialistas” (no social-demócratas ni social-cristiano u otro tipo de socialismo más que el puro) mayor es su despilfarro y la pobreza de su gente y las tendencias dictatoriales.

Dicen que la historia es cíclica y parecieran tener razón: siempre aparece un líder que en su discurso resalta su preocupación siempre por “el pueblo” y “los ideales sociales” termina en lo mismo: una especie de corrupto con complejo de Robin Hood. Expropian las industrias que funcionen, expulsan a los extranjeros porque “nos quieren colonizar o venir a robar nuestras riquezas” y al final, todo ese dinero se pierde entre las redes del populismo y burocracia dignas de un estado que actúa como pueblo, empresa y gobierno a la vez. Curioso es ver cómo un gobierno que “solo le importa” su pueblo y que “sacrifican” todo para darle “soberanía” y bienestar al pueblo son casi siempre los más preocupados en contar  con todo tipo de lujos y pintas hacía el extranjero. Pero, así como hay un dicho que dice “mona aunque vista de seda, mona se queda”, ocurre lo mismo con los gobiernos; no importa el tamaño de la embajada que tenga el país si no tiene desarrollo, producción, cultura, comercio e historia que sean consistentes. Es este tipo de inconsistencias y despilfarros, lo que constituye un insulto a los Zimbabwenses.