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(del blog pensamientoscordeanos.blogspot.com)
De antemano, me quiero disculpar; pero como buen Economista (mejor dicho, estudiante de) suelo intentar explicar cosas cotidianas a traves de gráficos o funciones. Pero al menos no son tan difíciles de entender.

Con este gráfico intento explicar como va cambiando nuestra humildad mientras mas conocimiento o habilidad adquirimos en alguna área específica. Al hablar de humildad no sólo me refiero a la que le mostramos al mundo (“Soy buenísimo jugando futbol”) Sino también a la opinion que tenemos de nosotros mismo (Talvez no lo digas en voz alta, pero sí sientes que eres muy buen jugador). Mas adelante nos referiremos sólo al conocimiento, sin embargo, tambien aplica habilidad.

La primera parte de la función es opcional, es decir, no necesariamente tienes que empezar ahí. La llamo “El Rectángulo de la Idiotez.” y se refiere a cuando alguien con conocimiento mínimo o nulo, actúa como si fuese un gran maestro del área. Me parece seguro afirmar que todos conocemos a alguien que, para ilustrar mejor el caso, sin tener gran belleza actúa como si acabase de salir de una pasarela. En esta zona también se ubica, en la mayoría de los casos, los prejuicios. Por ejemplo, la gente que sin saber nada del Islam, piensa que musulmán es igual a terrorista.

A medida que nos vamos interesando por el tema, nos damos cuenta que aun nos queda mucho por recorrer, por ello, seguimos investigando e investigando (Ya que sabemos que no tenemos mucho conocimiento (somos humildes)).

Una vez que ya tenemos un conocimiento avanzado, muchas veces ya sentimos que no queda nada por saber y empezamos a volvernos arrogantes. De aquí salen los complejos de superioridad de gente, que si bien avanzada, no es extraordinaria. Muchos expertos caen en esta categoría, como los doctores que después de tanto estudiar, se creen dioses entre los humanos. Lastimosamente, cuando se llega a este nivel, muchas personas dejan de buscar seguir adelante, pues creen que ya lo saben todo.

Los pocos que siguen, sin embargo, se dan cuenta que el camino nunca acaba, limita a infinito. Son los que llegan al conocimiento extraordinario los que luego entienden en carne propia que: “Yo solo sé, que no sé nada.”