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El Indepabis – conocido también como “la inquisición socialista”- , CADIVI y la nueva “Ley de Costos y Precios Justos” son instrumentos que buscan atacar la “especulación y usura”  pero que hacen  -como dice el dicho en Venezuela-  peor la cura que la enfermedad.

Hasta el más opositor debe estar claro que, efectivamente, la especulación de algunos comerciantes nos pega duro en el bolsillo y es un componente -lejos de ser el principal, claro está- de nuestra alarmante inflación. Siempre escuchamos que todo el mundo se queja de “la especulación” y los usureros, pero, es justo juzgarlos? Son ellos seres malignos que buscan fregar a todo el mundo?

Muchas veces la “especulación” o altos precios de los productos es algo que el propio gobierno se ha buscado al deteriorar lo suficiente las condiciones del país y dar todos los incentivos posibles para que NO exista competencia, creando oligopolios y monopolios que encarecen los precios. Con un sistema cambiario como el que tenemos, donde existe una alta incertidumbre respecto a las gigantescas e inesperadas variaciones en el tipo de cambio y la asignación de divisas, no es descabellado pensar en que los comerciantes tomen precauciones para protegerse ante cualquier imprevisto.

Si verdaderamente queremos pelear contra la verdadera especulación y usura, que se refleja en aquellos comerciantes verdaderamente abusadores que cobran mucho más que su competencia por un mismo producto (importante resaltar que debe ser el mismo producto) a pesar de estar en los mismos lugares, usemos nuestra arma más poderosa: el poder de decidir que consumir.

Si como consumidores nos decidimos por el bien que ofrezca mayor calidad al menor precio, podemos lograr que algunos precios bajen o al menos dejen de subir (ojo, no todos los bienes, solo se puede lograr con aquellos donde verdaderamente haya se cobre un exceso respecto al mercado). Me remito al nescafe del kiosco de la UCAB que al irse de palos y cobrar de más por el Nescafe tuvieron que bajarle el precio o al tequeñon de tequechongos que tuvieron que bajar de 20 a 13 bolívares para que lo compraran. Señores, no es perfecto, pero en el mercado hay fuerza y esta fuerza es la que debe regular los precios, no una institución gubernamental y mucho menos aún una ley.

Como si no fuese suficiente la inseguridad, los impuestos, la burocracia, el tráfico, la inseguridad jurídica o la falta de ley para ahuyentar a los inversionistas y hacerle la vida imposible a los emprendedores y empresarios, hemos creado una ley para decir  cuánto cuesta producir y a cuánto se debe vender?

Ya basta de asfixiar a la empresa privada, emprendedores y comerciantes! El Indepabis, con sus cierres arbitrarios, politizados y absurdos genera inmensos incentivos para producir menos e irse a un lugar donde ganar dinero prestando un servicio o producto a la sociedad no sea un crimen. CADIVI hace lo propio para alimentar a corruptos y burocráticos y destruir sueños e iniciativas.

Pero una ley de precios y costos “justos” es una dinamita para la escasez, los mercados negros, la especulación y la usura. Es la mejor manera de ahuyentar lo poco que queda, asfixiar cualquier empresa que no tenga vínculos con el gobierno y generar cada vez  más monopolios y oligopolios que terminaran llevando a un desmejoramiento de los productos y servicios a un mayor precio.

Le acabamos de dar pie a la escasez, inflación y desinversión privada y extranjera.

La última palabra la debe tener siempre el consumidor. Consumir es una decisión, no una imposición.