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“Verde que te quiero verde.

 Verde viento. Verdes ramas.

 El barco sobre la mar

 y el caballo en la montaña.

Con la sombra en la cintura,

ella sueña en su baranda,

verde carne, pelo verde,

 con ojos de fría plata.

Verde que te quiero verde,

 bajo la luna gitana,

 las cosas le están mirando

 y ella no puede mirarlas…”

-Federico García Lorca

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Este poema fue dedicado a una mujer pero que al parecer pronto serán otras las razones por las que digamos “verde que te quiero verde” y no una mujer, sino un planeta que alguna vez fue verde.

Realmente, muy pocas personas caen en cuenta del problema por el que estamos pasando, además de política y economía – tema único de discusión de mis hermanos-  hay otras cosas de las cuales también deberíamos preocuparnos: nuestro mundo y nuestro ambiente.  Durante muchos años, la mayoría de las personas los ha tratado como otro basurero más.

Normalmente, en las casas las madres nos regañan si dejamos basura en la casa porque ensucia y además las hace un lugar desagradable, incluso las convierte en el hotel ideal para insectos que son causa de los gritos de cualquier mamá en la cocina… Por lo tanto, podemos pensar en el mundo como nuestra casa y hogar, porque eso es, nuestro hogar.

El problema del calentamiento global se ha acelerado mucho en las últimas décadas, dejando nuestro planeta tan mal, que ya es imposible para varias especies estar en su hábitat natural sin tener que luchar por sus vidas. Les pondré el ejemplo de los osos polares, los cuales ya no pueden vivir en el ártico sin verse obligados a nadar.


Todos decimos estar concientes de este problema, pero realmente, no lo suficiente como para apagar luces y desconectar los cargadores de teléfonos o laptops. Detalles tan sencillos como estos realmente influyen en el mundo. Y parece que no nos importa suficiente que tantas especies se extingan. Será que tenemos que esperar a que la nuestra se sienta amenazada? Será que todas las inundaciones y sequias causadas por el calentamiento global no son suficiente?

Quizá no veamos el vínculo entre dejar los cargadores conectados y las inundaciones en Pakistán.  Pero si lo hay.

En mis cortos catorce años de vida, he visto los daños que ha tenido el mundo a través de los años. Todos los días veo reflejadas las consecuencias del calentamiento global en mi país y en todo el mundo, y no me cuesta creer que las siguientes generaciones puedan sufrir lo que otras especies han sufrido.

No soportaría ver mi hogar derrumbándose cada día por culpa de los demás. Tener que estar en un lugar tan grande y amado y que se destruya cada día.

No quiero terminar así.

Al ser mayor, no quiero ir a una playa y no poder nadar por las cantidades de basura.

Alguna vez, Quino ilustró en su libro de caricatura “Mafalda” una frase muy usada: “Paren el mundo, me quiero bajar!”

Creo que estas imágenes pueden transmitir más de lo que yo he hecho en el resto de este post con palabras.

 

Redactado por Ana Cristina Rosas, revisado por Santiago Rosas.