Les comparto el discurso que se dio el día 21/06/2012 en el evento de reconocimiento a las competencias internacionales en la UCAB.

Buenas Tardes Compañeros y Autoridades,

 

Ante todo, aplaudimos la iniciativa de las autoridades en su emprendimiento de potenciar la internacionalización en nuestra casa de estudios, pero sobre todo a ustedes estudiantes, porque si están sentados ahí significa que más allá de participar en una competencia internacional, han dejado en alto el nombre, no sólo de la UCAB, sino de Venezuela, con un desempeño extraordinario en base a una ardua preparación, esfuerzo y mucho sacrificio.

 

Este tipo de actividades que hacemos, nos apasionan y nos llevan a modificar nuestros horarios de sueño. Estas actividades que son las que nos llevan a un “otra vez el MUN, chamo?”, salir con botellones a patear calle o a unos abuelos orgullosos que aún no entienden muy bien lo de ” eso de las naciones unidas”, “el Jessup” o quién fue Olaso, pero saben que es bueno, y sabemos nosotros qué es mucho más que simplemente “jugar a pretender” o “viajar por el mundo”.

 

Parte de los retos que tenemos en nuestra sociedad están asociados a la manera en que vemos las situaciones, entendemos los problemas y buscamos soluciones. Especialmente en Latinoamérica, una región históricamente llena de odio “anti imperialista”, más enfocada en “la lucha de clases”, que la unión de ellas buscando un bienestar común.

 

En Venezuela esto pareciera ser especialmente cierto y, nos guste o no, hay discursos de exclusión y confrontación que terminan calando en nuestra sociedad. En los últimos años, en Venezuela se han aumentado y fortalecido todas las barreras que tenemos con buena parte del resto del mundo y cada vez más, inevitable, inconsciente y lastimosamente somos prisioneros de unas fronteras que más allá de ser físicas, son mentales.

 

Quienes estamos dentro de este auditorio, tenemos una posición privilegiada que hemos ganado con nuestro esfuerzo y sacrificio.

Hemos entendido que el futuro está en conectarnos y no en aislarlos, que del mundo no hay que defenderse sino que aportar y aprender. Hemos aprendido que las ideas no tienen nacionalidad, ni conocen de fronteras, que los problemas se solucionan mejor cuando hay visiones que se encuentran y no ideologías que se imponen.

Hemos logrado sobreponernos a adversidades inimaginables para aquellos que compiten contra nosotros y hemos respondido estos retos con un diplomacy award, un best delegate o un mejor delegado.

Este año, guiados por nuestros valores de excelencia y compromiso, logramos demostrarle al mundo que nuestro talento no es potencial sino real y tanto es que así somos considerados como la mejor universidad en el mundo en este tipo de competencias.

 

En una de mis novelas favoritas, Atlas Shrugged, se dice que son los hombres de las mentes quienes son el motor del mundo, y yo nos creo parte de ellos. Los retos que tenemos que afrontar como sociedad son titánicos y requieren de mucho trabajo, de liderazgos con visiones globales enfocados en soluciones a problemas locales, que busquen darle la cara al mundo, jamás la espalda. Siempre ha sido más fácil criticar que proponer; y suele ser lo común. Pero tenemos en nuestras manos el poder y la responsabilidad de compartir con nuestra sociedad lo que hemos aprendido y de crear valor compartido. Depende de nosotros que nuestro verbo sea una acción.

 

 

Creo que somos lo suficientemente soñadores para pensar que podemos cambiar el mundo pero también lo suficientemente trabajadores como para lograrlo

Y el cambio siempre empieza por casa,

 

Muchas Gracias