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El siguiente artículo nace a partir de una serie de reflexiones que he hecho en los últimos meses y que a mi modo de ver obtuvo una respuesta contundente el día 7 de octubre, día durante el cual transcurrieron las elecciones presidenciales. Pues bien se preguntarán el porqué del título. Sucede que a lo largo de mi vida y sobretodo últimamente he escuchado ese argumento. Hoy revisando los medios regionales me consigo con que muchos periódicos hablan de la “gran conciencia democrática del pueblo venezolano”, en la radio a veces oigo “es que el venezolano tiene una profunda cultura democrática” y en fin aseveraciones similares. Yo sinceramente me he cuestionado esa afirmación. Si observamos brevemente nuestra historia republicana conseguimos que en 182 años de nación solo 40 de la mal llamada IV + 12 de revolución (y este último cada vez más con fuertes sospechas) ha transcurrido en democracia. El resto, salvo ciertas excepciones como el trienio democrático, ha transcurrido en la penumbra de la dictadura personalista o la anarquía política. 52 años a mi modo de ver son muy pocos para considerar al venezolano como un ser que ha interiorizado los valores democráticos, después de todo pesa más en su psique colectiva la vida autoritaria. Ya por ahí considero que el venezolano puede ser democrático pero su subconsciente autoritario lo es más que su parte democrática. En estos últimos años de constante polarización política el sentimiento reinante es más a descalificar al otro que a tomarlo en cuenta y a negociar. Nosotros somos los escuálidos capitalistas explotadores y ellos son los chavistas brutos, malandros e ignorantes. En fin la preferencia es a pasarle por encima al otro que a tomarlo en cuenta. Esto creo que vale para todas las situaciones de nuestra vida y no solo en la política. Es consecuencia pues de una sociedad seriamente dividida.

Pero hay más cosas. El único ensayo exitoso de democracia, la mal llamada IV, es encima despreciada por todos los venezolanos. Hay un odio irracional incluso de aquellos que no la vivieron esa época. Diga lo que se diga ha sido el único momento en nuestra historia republicana donde ha habido genuinamente política, negociación, tomar en cuenta al otro. Hubo errores claro pero no justifican el desprestigio del único intento exitoso de ser gente civilizada. ¿Que querían una democracia perfecta después de años de servidumbre? Muestra palpable de ese desdén por esa época es el disparate de que en las dictaduras se hizo más que en la democracia, que “en dictadura se vivía mejor”, pero no se hace el mínimo esfuerzo en observar los grandes logros de la democracia no solo en materia política sino social y económica. En todo caso el punto es que creo que estaríamos de acuerdo en que gran parte de este país podría calificar ese periodo como el más nefasto de la historia. Ello es gracias en gran medida a la tergiversación de nuestra historia por parte del oficialismo y, bueno, también en gran parte a la apatía que se siente por estudiar nuestra propia historia de manera crítica.

 Finalmente están los años de la gloriosa revolución. Ahora sí vamos a hacer patria, vamos a romper con el pasado y bla bla. En fin este gobierno se ufana de ser el más democrático de toda la historia pero incomprensiblemente se tiene una oposición que ya irá a 20 años siendo eso mismo. Pregona la cultura democrática del país porque hay elecciones a cada rato. Este es un punto interesante, creo que el venezolano comprende algunas cosas de manera muy elemental. No es que yo presuma de ser un experto en teoría política sobre democracia, para nada, pero siento que para la gente sencillamente la democracia equivale a elecciones y nada más. Por eso pienso que se alaba “nuestra profunda cultura democrática” pero la verdad es que democracia no es solo son elecciones. Son muchas cosas más por ejemplo alternancia en el poder. En nuestra extraña cultura democrática eso no importa. Si un hombre quiere permanecer mil años en el poder adelante. También democracia es contraloría y separación de los poderes, lo que llaman los anglosajones “check and balance”, esto para evitar que el poder soberano que delega el pueblo sea secuestrado por una sola rama del poder y domine al resto. En nuestro país que TODO el gobierno central esté copado por un solo partido es normal pero que además todos los funcionarios actúen según las directrices del presidente es lo más normal del universo. La democracia además es pluralidad y respeto a la minoría pero aquí eso es se entiende más como atropello e imposición de la mayoría.

En resumen la democracia es mucho más profunda que sencillamente ir a votar. Hasta en la genuina y “democrática” Cuba hay elecciones…. Por ello, nuevamente insisto, no somos tan democráticos como se piensa. El domingo pasado la ciudadanía se pronunció y le dijeron rotundamente SÍ a Chávez. En el mismo acto le dijeron sí también al socialismo aunque la relación directa entre A y B no suponga necesariamente la misma conexión entre A y C (socialismo). A mí el resultado me demostró que sencillamente la democracia es percibida de manera muy simple y deformada. La gran mayoría tiene cifrado en una sola persona (no en un sistema) todas sus esperanzas para salir de la miseria. Muestra de ello es que cuando Chávez está en juego el pueblo se comporta electoralmente de manera muy diferente que cuando está en juego el parlamento o las gobernaciones y las alcaldías, que como se aprecia son instituciones más que personas. Un país que presuma de ser democrático no puede atar su destino a una persona porque la gente es pasajera y son las instituciones las que quedan y deben impulsar los verdaderos cambios que necesita una sociedad. Ello, consideró yo, simplemente ratifica la visión paternalista que tiene el venezolano de la política. Un gran padre que tiene que darme y encargarse de que se redistribuya la riqueza porque somos un país rico y abundante. Eso es una gran mentira. El día que el chorro de petróleo se cierre sabremos verdaderamente que es la miseria. Y es que la riqueza se genera permitiendo que la gente genere más riqueza, no redistribuyendo una única fuente puesto que la misma es limitada y a medida que vaya disminuyendo, o su precio fluctúe, habrá menos que dar y se acentuará la miseria.

En fin estas breves reflexiones me han llevado a concluir que políticamente todavía nos queda un trecho enorme por recorrer y por crecer. Que en definitiva no tenemos una “gran conciencia democrática”. Vivimos más como una tribu que como una sociedad democrática. Ahora definitivamente nos enrumbamos al socialismo y francamente no sé qué pasará con la poca democracia que todavía queda en nosotros.