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Como muchos de los que leen este blog; trabajé incansablemente para defender la voluntad de los venezolanos el pasado 7-O y lastimosamente la voluntad de la mayoría de los venezolanos no fué la que yo, al igual que más de 6 millones de venezolanos, esperaba.

Muchísima gente empieza a cantar fraude, por distintas razones: “tienen” data que demuestra que sí gano Capriles, no logran creer que Chávez haya sacado tantos votos o simplemente están negados a creerse que por 6 años más seguiremos con un presidente que impulsa un proyecto que no queremos.

Me gustaría muchísimo pensar que hubo fraude, que la población venezolana despertó de un largo letargo y que se decidieron por un camino de progreso y paz y no por una alternativa llena de insultos, violaciones a libertades individuales y de exlcusiones; pero no lo hubo.

Las elecciones las ganó Chávez, no sin trampa, pero sí sin fraude. Debemos analizar que fue lo que falló y que pasó para que Carpiles no ganara. En mi humilde opinión, la campaña de Henrique Capriles Radonski fue impecable, algo que nunca había visto. Lo único que tenía mejor la de Chávez es la canción – hay que admitir que la canción de su campaña era muy buena – pero de resto, el recorrido pueblo por pueblo fue genial y la campaña, de ensueño.

Siendo autocrítico, pienso que las fallas estuvieron en:

1) A excepción de Leopoldo López, el resto de los candidatos a las primarias tuvieron una participación más bien muy discreta y vaga.

2) Falta mucha madurez política de varios sectores de la oposición. Mientras Primero Justicia y Voluntad Popular -aún con todas sus diferencias- trabajan juntos por un mismo objetivo, es mucho lo que dejan de desear el resto de los partidos (excluyendo Avanzada Progresista) quienes simplemente expresan su apoyo pero en cuanto a apoyo real se refiere, es muy poco lo que ofrecen. Los resultados de Zulia y Carabobo no deberían sorprender tanto con la colaboración que han dado UNT y Proyecto Venezuela; eso de “unidad” aún nos queda un poco grande.

3) Mientras no comprendamos que no es la hora de los egos sino del trabajo, seguiremos igual. ¿Por qué desaparecieron las cuadrillas que iban a atender las incidencias en los centros electorales? Ahí se fueron varios miles de votos. Son muchos los centros donde a las 6 se presentaron muchísimas irregularidades. Simplemente por no querer dar el “control” a un partido o una persona, se dejaron de hacer cosas muy necesarias; la nueva política aún sufre de viejos vicios.

4) Falta estructura de movilización. El PSUV tiene una maquinaria mucho más poderosa. Este quizá sea el punto donde hay más oportunidades, aunque batallar contra el petróleo siempre será complicado

5) ¡Nos mató la burbuja! El gobierno llega a todos los rincones del país mientras que a la alternativa le cuesta mucho llegar a muchos rincones del país, más aún con la desaparición de RCTV. Son necesarios más liderazgos locales que puedan impulsar la alternativa y se necesitan más de 3 meses de campaña

6) Partido mata futuro. Sigo insistiendo que habremos madurado el día que haya más propaganda en Vargas (jamás ganado por la oposición) que en lugares “fáciles” como Baruta, Chacao o El Hatillo. Los partidos se pelean unos votos que ya están ganados, cuando –evidenciado en los resultados- son muchísimos los rincones donde hay oportunidades.

7) Hace falta gestión a nivel de alcaldías. Me remito a Petare, miren los resultados. Eso hay que replicarlo más, con mejores gestiones. Con una población bastante miope, es mucho más visible lo que hace una alcaldía que lo que hace una gobernación.

8) No se puede ser tan permisivo con el CNE: aceptar el cambio de fecha, la falta de transparencia de los fondos públicos, las cadenas, los abusos del Plan República. En la medida que se permita todo esto, las pequeñas trampas van floreciendo.

9) Las encuestas no mienten, sólo que no consideran la movilización de cualquier persona relacionada con el gobierno.

10) El padrón electoral hay que limpiarlo muchísimo. Lastimosamente hay testigos del Comando Venezuela que a las 4pm decidieron cambiarse de bando.

Y lo más importante es respetar los espacios de cada fuerza o sector; se duplicaron muchísimos esfuerzos; sobre todo a la hora de totalizar mientras que a la hora de limpiar los padrones, exigir garantías al CNE o meterse a hacer campaña fuera de Caracas las manos faltan. Siempre que existe desconfianza dentro de la propia oposición, es muy difícil que el mensaje que se intenta vender cale sino se refleja en su propia operatividad. Pareciera nuevamente que nuestra generación tiene que tomar aún más liderazgo para hacer política como se debe, sin viejos vicios.

Señores, el camino es difícil pero no es imposible, sembrando liderazgos locales se puede abrir una pequeña ventana de cómo debería ser una gestión de verdad y no únicamente pan y circo como ofrece el gobierno actual. El 16 tenemos otra oportunidad para seguir construyendo; son sólo 68 días. ¡A ponerse las pilas!