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ImageEn días recientes los estudiantes universitarios salimos nuevamente a las calles de manera pacífica. Algunos en huelga de hambre, otros encadenándose a consulados u organismos internacionales y otro grupo simplemente manifestando ante distintas instancias y ante los medios nacionales e internacionales. Salimos de muchas formas pero con exigencias muy claras y sencillas: que se acabe la incertidumbre y que se cumpla la constitución.

Esta vez la violación –la no juramentación del presidente- no ha sido cometida por una persona sino por 3 poderes del Estado en absoluta y perfecta coordinación y complicidad, llevando interpretaciones constitucionales a un absurdo que compone un insulto a la inteligencia de cualquier persona capaz de leer 2 artículos y entender su contenido (me refiero al artículo 230 y 231). Nuevamente los poderes del estado han hecho lo que les vino en gana y la sociedad venezolana ha sido cómplice de lujo.

No es la primera ni mucho menos  la última vez que violan la constitución, pero si es una de las pocas veces que han violado un principio básico de cualquier democracia: la voluntad popular. Lo hicieron cómo solo ellos pueden hacerlo: con el cinismo de la Sra. Luisa Estela Morales y el circo que se armaron para juramentar a un presidente del cual no se sabe nada concreto y de su propia voz desde hace más de 44 días y que debió haber juramentado el 10 de enero.

Las exigencias de los estudiantes son simples: que se informe responsablemente de la salud del presidente electo y que se cumpla lo que está de manera extremadamente clara en la constitución. Nos sorprende que la sociedad venezolana se haya quedado tan silente ante tremendo atropello, por muy abstracto que parezca.

Si permitimos y le damos validez a lo que están haciendo ahora, que garantía tenemos de que no hagan lo mismo con el resto de nuestra constitución y con los derechos civiles y políticos?. A propósito del 23 de enero…pareciera que tuviésemos una sociedad igual de permisiva y silente de la que tuvimos en aquella década de dictadura.