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Ha sido poco lo que se ha escuchado en la opinión pública sobre el ingreso efectivo de Venezuela al Mercosur y la población en general o no le interesa o no está muy enterada de las implicaciones que ello tiene. Gracias a la polarización, sí se sabe que hay algo así como “una cláusula democrática” que sirve para denunciar atropellos, pero no se sabe mucho más de lo que implica este organismo y que significa el ingreso de Venezuela para el país.

Venezuela en el MercosurDe manera muy sencilla el Mercosur establece que los países miembros deben llegar a un arancel cero entre ellos en un plazo no mayor a 5 años tras su ingreso y que deben tomar un arancel común ante mercancías que no son de la región. En criollo: Venezuela no cobrará ni le serán cobrados aranceles (impuestos a las mercancías extranjeras)  con mercancías que vayan o vengan de Uruguay, Brasil, Argentina y potencialmente Paraguay de aquí a 5 años; y si los miembros del Mercosur cobran 14% de aranceles a los juguetes chinos, Venezuela también lo tendrá que hacer.

Perfecto. Ahora, está preparada Venezuela para esto? Que consecuencias está trayendo y traerán estas condiciones? Hicimos bien haciendo un esfuerzo tan grande para entrar al Mercosur?

Lo primero que hay que saber es que las relaciones de comercio son increíblemente desiguales entre Brasil + Argentina y Venezuela. Entre Brasil y Argentina exportan a Venezuela más de 7.000 millones de dólares –una cifra que promete aumentar- mientras que Venezuela exporta a estos dos países poco más de 120 millones de dólares. Importamos alrededor de 58 veces lo que exportamos. Es algo así como los pepitos de Eusebio compitiendo contra McDonalds o el Barcelona jugando contra un equipo de 2da división venezolana.

Prácticamente todo lo que ingerimos lo importamos de países del Mercosur y Colombia, mientras que no les exportamos prácticamente nada. Es difícil entender por qué tanto ahínco en entrar al Mercosur, pues los aranceles de lo que importamos lo fijamos nosotros mismos por lo que no estamos abaratando lo que importamos.

Por el lado de las exportaciones tampoco tiene mucho sentido. Desde 2002 a la fecha, el gobierno venezolano ha sido sumamente exitoso en desincentivar cualquier tipo de inversión privada y sectores que antes exportaban con un tridente mágico de expropiaciones, control cambiario y apreciación del tipo de cambio, combinados con la siempre presente inflación. Exportamos muchísimo menos que antes por lo que no sirve de casi nada que se abran nuevos mercados si no tenemos mercancías con que llenarlos.

Para las empresas nacionales –las pocas que quedan- el escenario no es muy favorable, especialmente para el sector agrícola. Con el compromiso de eliminar los aranceles en un plazo no mayor a 5 años, el Estado venezolano pierde su capacidad de “proteger” a la industria nacional pues se va a ver obligada a competir con la industria del resto de los países del Mercosur, que en la mayoría de los casos es mucho más competitiva y eficiente que la industria nacional, por la tecnología, el ambiente de negocios y las economías de escala. Brasil y Argentina son jugadores de Grandes Ligas en exportaciones agropecuarias mientras Venezuela tiene un sector agropecuario que juega en los criollitos. Hoy en día, la competencia para la industria nacional sería en la mayoría de sus casos, mortal.

Creo que en términos económicos es poco lo que ganamos entrando al Mercosur y que el esfuerzo que se hizo para entrar fue excesivo, especialmente considerando que dentro del país las políticas económicas van en la dirección completamente opuesta. Salir de la CAN nos perjudica mucho más de lo que nos ayuda entrar al Mercosur.

Lastimosamente los intereses políticos vencieron nuevamente los intereses económicos y el bienestar de la nación queda nuevamente como el gran herido