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CaprilesQuiero empezar estas breves líneas con una anécdota. El 9 de marzo nos reunimos varias personas para analizar el inminente escenario electoral que se nos avecinaba, y solo 3 personas dijimos “esto es tremendo chance. Una revancha con un tipo mucho más débil”. Muchos de los que estaban en el lugar y en esos días nos tildaron de soñadores e ilusos, que Nicolás iba a ganar por 10 puntos, y que no había chance…

Con una campaña de apenas 10 días y ante la situación más salvaje de ventajismo electoral, en medio de groseras violaciones constitucionales, no solo se logró mantener los más de 6 millones 500 mil votos sino que se logró aumentar casi 800 mil votos. Eso sin contar los votos afectados por incidencias y las suciedades que marcaron el proceso electoral.  Se logró un resultado inesperado para la gran mayoría –donde no me cabe duda de que se ganó  y de que lógicamente por eso no quieren aceptar conteo- y se logró lo que hace poco más era de “ilusos”.

Henrique Capriles cancela una movilización hacia el CNE en un día que hubo 6 muertos, con diversos focos de violencia y –perdonen mi francés- una coñaza en la Asamblea Nacional; además de amenazas de diversas personalidades del gobierno con la fuerza represiva que las instituciones que lideran, así como los grupos radicales. En otras palabras, crónicas de una emboscada anunciada entre tupamaros, radicales y la fuerza represiva del Estado. El escenario es sumamente incierto, porque sabemos que el gobierno busca a toda costa hechos violentos que les permita legitimar y justificar una violencia que los consolide en el coroto.

Mucha gente hoy se ha sentido decepcionada, defraudada y desmotivada. Son muchos los que dicen que con un cacerolazo no se logra nada, que hay que tomar las calles para demostrar fuerza y que esto se va a quedar en nada.

Hay coraje en la calle. Nuevamente se perdió muchísimo el miedo y la gente, que sabe que nuestra opción no es un discurso sino una realidad, recuperó la confianza no en un líder, sino en su rol como ciudadanos. Hay un liderazgo sólido, pero sobretodo consistente, coherente, paciente y pacífico.

A los que dicen que no se logró nada, les digo que analicen lo que dicen. Por primera vez desde que tengo memoria, entendimos que ejercer ciudadanía va más allá de votar; que en unas elecciones también hay que movilizarse para convencer a quienes buscan soluciones a sus problemas y defender esa opción con  coraje.

Por ejemplo, en mi casa armamos nuestro pequeño comando familiar y logramos articularnos con personas en La Vega para coordinar autobuses que pudiesen movilizar gente, y también nos encargamos de repartir información clara de cómo defender el voto. Nadie de mis conocidos se quedó de brazos cruzados y cada quien contribuyó a su manera, sin miedo y resteados. Puede sonar sutil o trivial, pero lo que eso implica es una capacidad nunca antes vista…y lo comprobamos en los resultados.

Se desmintió el importantísimo mito de que los pobres eran chavistas.  Porque muchísimos sectores populares no solo votaron por Capriles, sino que ayer y hoy mostraron su apoyo por él. Y eso señores, en un país donde más de la mitad de la población vive en sectores populares, es clave.

Llegamos a un punto donde jamás habíamos estado desde 1998! Se tiene la fuerza y la certeza para llamar a desconocimiento de resultados, sin caer en guerra civil en un país tan polarizado como el nuestro. Se logró una fuerza que no se puede ignorar y el gobierno está en una posición tan frágil como su discurso.

No sé qué pasará, pero lo que si les puedo decir es que si se lograron cosas…y muchas. Se recuperó una arrechera que estaba pérdida, la gente cambio los insultos por debates y por encima de todo, se tiene un liderazgo sumamente responsable y paciente que ha crecido a un ritmo impresionante. Hace poco más de un año se tuvieron unas primarias donde votaron apenas 3 millones de venezolanos. El domingo la cifra (con los dudosos datos del CNE) creció a de más de 7 millones.

No hemos ganado nada? A pensárselo mejor. Nos come nuestra propia cultura, donde siempre esperamos resultados inmediatos y nuestra consistencia dura lo que un tweet: un carajo. Creo que no entendimos bien la situación en la que estamos: hablar de un escenario parecido al 11 de abril no es ninguna locura y el derramamiento de sangre ya arrancó en pequeña escala. Que eso aumente requiere de una sola decisión errada para hacerse realidad. Sé que estamos cansados, pero entendamos la magnitud del evento ante el cual estamos y tengamos confianza en el candidato. Si no lo apoyamos en una lucha tan legítima y siguiendo el mensaje que queremos todos los venezolanos – el de la paz-, cómo pretendemos mantener un gobierno que sabemos nos van a golpear desde todos los lados intentando pescar en río revuelto?

Alabamos a Bolívar y a Betancourt, pero nos olvidamos de que cada uno estuvo más de 10 años en sus respectivas cruzadas. No estoy dispuesto a esperar 10 años, pero Capriles no lleva ni un año, ha tenido una conducta impecable y una campaña realmente h-e-r-ó-i-c-a.  A ser consistentes, confiar y mantenernos resteados

Santiago Rosas.