evoluciónLa naturaleza, al igual que los mercados, puede llegar a ser un ambiente sumamente competitivo y solo sobreviven los más aptos. Nuestro amigo Charles Darwin se dio cuenta de esto hace un par de siglos y explica la evolución de los distintos seres vivos en un proceso donde sólo sobreviven los más aptos.

No importa que tan brutos hayamos sido en Biología en el colegio, durante la adolescencia vivimos o padecimos un brutal proceso de selección natural cuando emprendimos nuestra búsqueda en el mercado de parejas.

Por cuestiones de la naturaleza, ocurre que a muchos chicos les gusta la misma chica y es aquí donde la chica -en muchísimas ocasiones- vemos como se va con el rubio, el más apuesto, el hijo de no se quien, o alguien económicamente aventajado que siempre te pudo aplicar la de chequera mata galán.

Cuando uno es morenito, gordo, bajito, tartamudo o de alguna característica que no sea especialmente atractiva para las chicas, debe desarrollar algún tipo de habilidad especial que nos permita diferenciarnos del resto del mercado y competir con estos individuos que parten en posiciones ventajosas frente a las chicas. Si son varias las condiciones no tan favorables las que se juntan, ese muchacho le tendrá que poner bastante empeño para destacar.

Es así como quien es morenito y le toca competir con los catires o aquellos muchachos que parecen sacados de una revista, tenemos que aplicarnos y aprender a bailar cualquier ritmo caribeño con maestría, soltura y mucha confianza. No es un arte fácil de dominar, pero cuando llega ese momento en la fiesta donde sabes que te pondrán 3 canciones de merengue, una de salsa y quizá un vallenato, ahí aprovechas la oportunidad para destacarte y mostrar tus dotes de bailarín que pueden impresionar hasta la más difícil de las mujeres, porque a todas les gusta un hombre que baile bien. Y señores, mientras más feo sea usted, mejor tiene que bailar para superar ese primer prejuicio.

Afortunadamente, el baile no es la única manera de lograr el objetivo, si bien una muy efectiva. Cada individuo decide que talentos desarrollar: algunos aprenden a cocinar, otros se vuelven increíblemente cultos en temas artísticos o dibujan muy bien, los que pueden explotan talentos musicales (estos suelen ser especialmente efectivos), otros cantan, en fin, cada quien busca en que se puede especializar y diferenciarse del resto y ve cómo mostrarle estas cualidades a la chica en disputa o conquista.

Pero esto no basta. Las chicas -al menos en Venezuela- son especialmente difíciles y, aunque lo nieguen, no les basta con el entusiasmo que pueda tener el individuo interesado en la conquista y sus contrastadas habilidades en un área específica. No, no, no. El individuo además debe tener unas capacidades superiores a la competencia en lo que a comunicación se refiere. Es aquí donde nuestro individuo de estudio (es decir, el feo) tiene que desarrollar lo que por mis tierras llamamos como labia, una capacidad asombrosa para usar la palabra de manera hábil, sugerente, precisa y aguda. Bien sabemos que para las chicas la diferencia entre un “es muy lento” y “que lanzado es” es similar a la de un café con lecho oscuro o un marrón claro. Una cosa bien compleja, pero como dice un amigo “los hombres aprenden a mentir y las mujeres a maquillarse, porque a las mujeres le gusta lo que escuchan y a los hombres lo que ven”.

Es así como quienes parten en desventaja económica, física o de cualquier otra índole, si quieren tener oportunidades con aquellas chicas tan guapas y anheladas, deben fajarse a aprender distintos idiomas, cantar, bailar, cocinar, dibujar o cualquier otra característica deseable. Un proceso de selección natural como cualquier otro.

Si señores, esta teoría puede explicar porque a veces vemos una mujer espectacular, inteligente, una muchacha de su casa, con un chico que no es especialmente la contraparte en cuanto a estándares de belleza física se refiere. Para todos aquellos aún en la adolescencia, no pierdan la esperanza, para los que ya hemos pasado esta bonita etapa, pronto viene otro post para ver como sobrevivimos la segunda ronda de esta despiadada Selección Natural.

Especial dedicatoria a los chicos de Distintas Latitudes.