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Reforma Energetica MexicoMéxico, miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y una de las principales economías del hemisferio, se plantea después de más de 70 años una reforma energética que ha resultado -cuando menos- controversial. La última reforma energética de México ocurrió en los años 40´s donde se nacionalizó todo el sector y se adoptó una legislación muy nacionalista, convirtiendo a México en uno de los países con su sector petrolero entre los más cerrados del universo. Aunque suene difícil de digerir, Cuba y Venezuela tienen leyes mucho más permisivas en la materia que México, quien se ubica a la altura de Corea del Norte.

Las leyes actuales no permiten participación extranjera ni en la producción ni en los servicios conexos para la industria petrolera. El motivo: asegurar la plena “soberanía” del recurso; o al menos eso es lo que se argumenta y que muchos mexicanos sienten.

Siempre me ha parecido que el nacionalismo es el equivalente a un chivo expiatorio en cuanto cumple la función de bloquear cierta racionalidad para justificar acciones que puedan ser difíciles de aceptar o irracionales. Y eso es lo que veo en México. La reforma constitucional (impulsada por el presidente de centro-izquierda Peña Nieto) permitiría la participación de empresas extranjeras pero dejando la soberanía sobre los recursos naturales totalmente en manos del Estado Mexicano.

Petróleos Mexicanos (Pemex) es una empresa altamente ineficiente y se encuentra a años luz de otras empresas privadas y estatales.  La producción por trabajador de PEMEX es de 16.7 barriles, mientras que la de PETROBRAS (estatal brasileña) es de 32.1 y la de la noruega Statoil es de 43.1. Los números hablan por sí solos

Para el 2005, México producía casi 4 millones de barriles diarios; mientras que ahora produce menos de 3. En los últimos 3 años la inversión de PEMEX (inversión financiada por todos los mexicanos) ha sido significativa para mantener  la producción y no para aumentar, debido a la brutal caída de productividad de su principal campo petrolero, Cantarell.

México exporta petróleo pero importa gasolina[1] debido a la incapacidad de refinar buena parte del petróleo que produce. Negarse a nuevas inversiones que permitan a México no tener que importar gasolina sino permitirles refinar su propio petróleo no me parece insensato sino criminal.

Shale Oil: producción y desperdicio

Con la existencia del Shale Oil y Gas (petróleo y gas de esquisto), EEUU ha tenido un desarrollo brutal en esta materia y 40% de su producción actual de hidrocarburos es en esta rama y se proyecta que en 5 años será autosuficiente energéticamente. México o Pemex -en este caso es exactamente lo mismo- ni siquiera sueña con aumentar la producción y sufre para mantenerla. Las razones principales: (1) No tiene competencia que la obligue a ser eficiente; (2) Se maneja como un instrumento para distribución de renta y no para generación de riqueza; (3) No tiene capacidad de inversión

¿Bloquear una reforma y seguir disminuyendo o -en el mejor de los casos- mantener la producción?

El petróleo es un recurso no renovable y financiará ⅓ del presupuesto de la nación mientras el barril se encuentre por encima de los 100$. Sabemos por la experiencia que el petróleo es un commodity volátil y que sus predicciones son en la mayoría de los casos erradas.

Los precios actuales permiten financiar inversiones significativas en nuevos desarrollos y exploraciones que permitan aumentar la producción y aumentar la renta…si tienes empresas dispuestas a invertir. México tiene 11.4 miles de millones de barriles en reservas petroleras[2] pero exporta  menos de 1 millón de barriles diarios.

México tiene unas reservas que le permitirían financiar  lo que le queda en su camino hacia el desarrollo  y el aumento de la calidad de vida de sus habitantes pero por argumentos políticos y patriotas se niegan a abrir el sector a inversiones -no estamos si quiera hablando de privatizacion de PEMEX-.Si contamos las reservas en Shale Oil y Gas que tiene México y las que se pudiesen encontrar, estamos hablando de un desarrollo petrolero envidiable para cualquier otro país del mundo y unas oportunidades de oro que se quedarán en eso, oportunidades, si no hay la voluntad política para transformarlas en realidades.

Abrir el sector petrolero: ¿Menos dinero para México?

Suficientes tecnicismos. ¿Qué pasa con la distribución de la renta? ¿Por qué los mexicanos tienen que ceder su riqueza a compañías extranjeras?

En mi opinión, este argumento carece de validez. Solamente con lo que ganaría PEMEX en productividad, las utilidades y los márgenes de ganancia aumentarían lo suficiente para más que compensar las concesiones que se hagan. Lo que ganaría en esta nueva fase sería mucho mayor a lo que deje de percibir.

PEMEX se debe enfocar únicamente en lo que debería hacer: producir. Dejar que los servicios conexos corran a cuenta de extranjeras, significa focalizarse en lo más rentable: la producción.

Tener a PEMEX atado al gobierno como lo es ahora hace que su desarrollo se haga pensando en cómo utilizar el dinero que generará, pero olvidándose que para que se genere ese dinero se debe tener una empresa eficiente. El problema de PEMEX no es lo que ingresa o lo que produce, sino lo que está dejando de producir. La izquierda (sin incluir al PRI) quiere, paradójicamente, mantener el status-quo y  frenar la bonanza causada por una de las mayores revoluciones energéticas del siglo.

Permitir inversión extranjera para ser más eficientes o para aumentar la producción beneficia principalmente a los mexicanos, quienes verían aumentar el patrimonio transferido por PEMEX a la nación y no verían como sus nietos nacen sobre tierras con un recurso que quizá para ese entonces no valga nada.

La oportunidad está ahí y el mayor riesgo es no materializarla. Es hora para México de ver si usan el petróleo como una palanca para su desarrollo o simplemente como un mecanismo de distribución de rentas y arreglos políticos.