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EducacionEl progreso de cualquier país es determinado, en buena parte, por la educación de su sociedad. Es por ello que cualquier gobierno alrededor del mundo tiene a este sector como una bandera política y en el eje central de su plan de desarrollo. Esto es aún más importante en el caso de los países en vías de desarrollo.

No es un secreto que la educación pública inicial, primaria y secundaria deja mucho que desear en nuestro país. Las razones van desde carencias significativas en infraestructura, planes de estudios arcaicos y ahora politizados, pero sobre todo por la calidad de sus docentes. Ser maestro es poco atractivo por múltiples razones sociales y también económicas.

Ahondemos en el segundo punto. El salario anual de un maestro de una escuela adscrita al Ministerio de Educación es de apenas Bs. 15.481,85[1] establecido así en la Ley de Presupuesto 2013, promulgada en diciembre de 2012. ¿Quién vive con 15.481,85 Bs al año? Para abril del año en curso, la canasta alimentaria alcanzaba ya los 5.445[2] Bs, con lo que el salario anual no alcanzaría para cubrir  ni 3 meses de los costos de alimentos de una familia.

Dentro de la propia asignación de sueldos y salarios del ministerio de educación una cifra llama poderosamente la atención: 16.807,99 Bs. Eso es lo que recibe un obrero del ministerio de Educación frente a los 15.481,85 Bs de un maestro. Cada quien saque sus conclusiones.

Según fuentes del propio ministerio, faltan 11.438 maestros a nivel nacional. Imposible que sea de otra manera con esos salarios. Los incentivos para ser maestros son nulos y hemos permitido que algo tan importante como la educación de 4.478.132[3] alumnos venezolanos quede en manos de 222.878 maestros con salarios inhumanos que deben, necesariamente, realizar actividades complementarias a la docencia simplemente para tener con qué llegar a final de mes.

La educación es una de las principales vías en la lucha contra la pobreza. Las inequidades se pueden maquillar con distribución de renta petrolera mientras el barril siga por encima de los 100$, pero la sostenibilidad del crecimiento económico y el desarrollo de un país depende, en definitiva, del trabajo de sus habitantes.

Si queremos una educación de calidad, nuestros maestros deben ser de calidad. Empezar a no depender únicamente de una admirable vocación llena de sacrificio y depender de una vocación acompañada de estabilidad y dignidad económica debe ser un primer paso, sin contar la formación y desarrollo profesional…aún. Comprometemos el futuro de 4.478.132 personas anualmente y no terminamos de comprender que mejorar la educación no es una medida inmediata sino un proceso largo y complejo.

Después de la borrachera de petrodólares, con una educación tan deficiente, pasaremos una resaca de la que nos costará mucho levantarnos, con una brecha cada vez mayor entre alumnos de escuelas públicas y colegios privados que sólo puede llevar a mayor inequidad.

Disminuir la brecha entre la calidad de la educación pública y privada, supone  generar igualdad de oportunidades y lograr que crecimiento económico se traduzca en desarrollo, en progreso.


[1] Ley de Presupuesto 2013, Título II (P. 156)

[2] CENDAS

[3] Ley de Presupuesto 2013, Título II (P. 137)