Tags

, , ,


camionetica A quien le toque tomar el transporte público (excluyendo el sistema Metro) para llegar a sus casas, trabajos o donde sea que vayan saben que el servicio es bastante deficiente, irregular y que la mayoría de las camioneticas están más aptas para estar en el Museo del Transporte que en las calles de Caracas. Sin embargo, muchas veces no queda de otra y nos resignamos a tomar nuestra camionetica que nos acerque o nos deje a donde queremos ir.

El pasaje, la tarifa a la cual los gobiernos temen su aumento y el pan de cada día para cientos de miles de caraqueños, está actualmente en 6Bs, multiplicando por 4 el costo de un viaje en Metro. Pero la verdad es que el pasaje es muchas veces una tarifa referencial ya que gracias a la inseguridad uno debe “hacer una contribución” a compañeros pasajeros que viajan contigo un par de paradas.

Hace pocos días, recién caída la noche y me tocó tomar una camionetica por la Av. Andrés Bello. A pesar de ser una camionetica que andaba de milagro, dos sujetos con mal aspecto deciden entrar en “la unidad” y comienzan su discurso de la siguiente manera: “Buenas Noches mi gente, aquí no venimos a robarles sus celulares ni nada, somos gente seria pero si le tenemos que pedir una colaboración”.  Acto seguido, empiezan a acercarse a cada pasajero a pedirles su contribución y los pasajeros, antes de ponernos a averiguar si esta gente esta armada o no, dimos nuestra contribución. Es decir, fuimos atracados.

En días posteriores, relato esta situación con varias personas de distintas partes de Caracas, quienes me confirman que esto es una práctica común y que muchas veces hasta tienen tarifa (50Bs). El pasaje cuesta mucho más de 6Bs, cuesta lo que uno tenga que desembolsar en estos atracos pasivos y todo el susto, estrés y angustia que este tipo de situaciones conllevan. Lo que se supone debería ser un medio de transporte económico y accesible, realmente es un medio de transporte riesgoso y caro.

La falta de políticas públicas serias en la materia de seguridad y transporte urbano nos han llevado a un sistema público con un servicio sumamente deficiente, irregular, riesgoso y sobretodo costoso. Siempre termina pagando más el que menos tiene y lo peor, es que nos hemos resignado a esta situación como a la escasez, la inflación, tantas otras.

Nos hemos resignado y hemos internalizado a pagar siempre un peaje oculto, sin protestas ni exigencias y con nuestro silencio permitiendo que sigan ocurriendo estas cosas. No nos culpo, ya es mucho lo que hemos protestado y son mínimos los cambios, no solo en transporte público sino en cualquier área donde se le exija algo al Estado. Toca pensar en otras alternativas, aunque por ahora el 8-D pareciera ser la más rápida y efectiva.