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merentes y giordaniYa va una década con control cambiario. Una de esas medidas que sólo deben ser tomadas de “emergencia” pero que como buena parte de las cosas que ha ejecutado el gobierno central, terminan volviéndose permanentes, con todas las distorsiones que eso trae. Recuerdo ya bastante lejanamente cuando podía ir a un tal Italcambio y cambiar 500 Bs por 1$, por allá en el 2001. Sigo esperando el día donde pueda hacer con mi dinero lo que me dé la gana, cuando me dé la gana y sin tener que andar llenando carpetas o pidiendo permiso.

Volviendo a 2013. Ya estamos con un tipo de cambio oficial a 6.3Bs (6300Bs previos a la reconversión) y un tipo de cambio no oficial por 7 veces su valor, la inflación anualizada alcanza el 45%…¡45%! y la escasez ronda el 20%. Me cuesta encontrar a alguien tan ideologizado como para que afirme que estamos bien económicamente, ni el propio Giordani. Ahora bien, nos encontramos frente a una situación bastante desoladora. La industria privada (hasta aquellos milagrosos cupones) sigue siendo perseguida y con restricciones que parecieran apuntar a querer desaparecerlas, el gobierno gasta sin medirse, las inversiones no llegan, la escasez de dólares….

Justamente la escasez de dólares se me hace realmente difícil, por no decir imposible de creer. ¿Cómo es que un país petrolero que produce casi 3 millones de barriles diarios y vende a un promedio anual de 102$ , “se queda sin dólares”? Imposible. Si bien no se exportan esos mismos 3 millones ya que consumimos alrededor de 700 mil barriles diarios (gracias a un absurdo y regresivo subsidio a la gasolina), generamos suficientes divisas como para abastecer a todo el mercado venezolano, un mercado además regulado.

Que haya actualmente retrasos en el SICAD, que no se haya vuelto al sistema de las permutas, que no se haya devaluado más y que andemos mendigando financiamiento a china no se debe a falta de dólares, se debe a voluntad, o dicho en criollo, a falta de bolas. Por restricciones ideológicas no se terminan de tomar las medidas que el país tan desesperadamente necesita como la flexibilización del tipo de cambio, privatizaciones, entre otros.

Vuelvo a hacer énfasis en lo de ideológico porque me cuesta imaginarme cosas más costosas políticamente que una inflación a 45% donde es casi imposible escudarse. Y esperemos a diciembre, con todos los “estrenos”, los juguetes y aquello que se compra en diciembre importado a más de 40 y no a 6.3…

Mantener la política cambiaria tal como esta es absurdo y regresivo. No tiene sentido que sea más económico estudiar fuera que dentro de Venezuela y que la actividad más rentable en el país sea dedicarse a cualquier tipo de importación con CADIVI y para los ciudadanos, raspar el cupo desesperadamente.

Dólares hay para sanar la economía, la voluntad es la que sabemos que falta.