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Parte de Venezuela despertó. De eso no hay duda. Una parte de la clase media perdió el miedo y se armó de coraje para seguir manifestando a pesar de lo sanguinario, desalmado y cruel de las represiones, torturas y, sobretodo, asesinatos políticos.

Se juntaron los llamados a #LaSalida de algunos dirigentes de la oposición con las tradicionales y lógicas protestas de los estudiantes, exigiendo justicia y respeto a la protesta. Casi un mes después de la primera convocatoria a #LaSalida y 10 días después de la masiva salida de los estudiantes y sociedad civil, cabe preguntarse: ¿Estamos más cerca de #LaSalida?

Era más que evidente que hacía falta salir a protestar y sabemos que, de una u otra manera, siempre será contra el gobierno. Pero las formas importan. No era lo mismo ir contra la escasez (ya vamos por 28%), la inseguridad, la inflación o la restricción de libertados que afectan a todos los venezolanos que prometer un cambio de gobierno cuando el gobierno (aun cuando es cuestionable el cómo) ha obtenido en menos de un año mayoría electoral dos veces. Un mensaje para nuestra propia gente, con tanto problema afectándonos a todos. Preaching to the choir.

Vuelve la violencia política

Bassil AsesinadoLas protestas –al menos en Caracas- se han concentrado principalmente en el Este. Altamira parece más un campo de guerra que una de las zonas que los caraqueños exhibimos por orgullo. Noche tras noche el Cafetal, La Trinidad, Santa Fé, Altamira y Chacao se encuentran trancadas por barricadas de manifestantes que obstaculizan el tráfico a sus vecinos, quienes cabe acotar, también son opositores. ¿Ante quien verdaderamente protestamos? Mientras tanto, los grupos paramilitares y fuerzas del Estado asesinan y reprimen con la seguridad de que no serán llevados a justicia. Preaching to the choir, mientras muchachos pierden el ojo por una lacrimógena, son detenidos, torturados y/o asesinados.

En Venezuela llevábamos 12 años sin ver asesinatos políticos como los de aquel inolvidable 11 de abril. El 12 de febrero, el terror se volvió a hacer presente con los asesinatos de Bassil y Redman. Y de ahí en adelante han seguido los asesinatos políticos, que poco a poco comienzan a verse de ambos bandos. Lo que ha pasado en los últimos días es propio de los peores relatos soviéticos, nazis o de ficción. El gobierno y sus grupos paramilitares ha sido los responsables  de violaciones, detenidos por centenares, torturas, asesinatos a sangre fría…anarquía. Se ha perdido el propio sentido de humanidad.

La represión genera frustración, terror e indignación. Los estudiantes evidentemente no pueden controlar una masa que –a falta de liderazgos claros- decide trancar autopistas y manifestar a donde quien tenga más voz anuncie. Masa sin líder lleva ineludiblemente al caos. El principal líder de la oposición para estas protestas desaparece por 6 días en los que la gente decidió –literalmente- hacer lo que le viniera en gana. A su regreso, el líder decide entregarse a la justicia y el Estado desmantela buena parte de su partido político, el de mejor articulación para las protestas. La noche siguiente será recordada como una noche de verdadero terror y anarquía. La propia oposición se mantiene pacífica pero coquetea muy de cerca con la violencia. Una guaya en una de las “guarimbas” ya cobra la vida de un motorizado. Siguen las calles manchándose de rojo, esta vez las bajas, así como la inseguridad, empiezan a no distinguir colores políticos.

Esta vez nos encontramos con twitter y youtube pero sin RCTV o medios de comunicación que transmitan al 60% de los venezolanos sin acceso a internet  lo que ocurre y que sólo son bombardeados por propaganda oficialista. En buena parte de La Vega, Macarao o Sabaneta, lo que ocurren es que “los opositores salieron a guarimbear”. El blackout nos pesa.

 

Se fracciona la oposición

En medio de una situación verdaderamente complicada para el gobierno en aspectos económicos, sufriendo las ya anunciadas consecuencias del Dakazo, una macro devaluación y el binomio inflación-escasez golpeando las propias bases del populismo, la oposición sufre una (otra) nueva fractura. López capitaliza en su rol de líder-martir-#untipoconbolas mientras que Capriles pierde parte de una base opositora más inclinada al (natural) desespero y fortalece entre los opositores más pacientes y menos pasionales.

Entonces, ¿Más cerca?

10 días y 10 muertos después de los trágicos eventos del 12 de febrero creo que #LaSalida no está nada más cerca. San Cristobal y otras ciudades han migrado de protestas pacíficas a técnicas cuasi-guerrilleras en un campo cómodo para el gobierno donde tiene todas las de ganar con grupos paramilitares, ejercito y justicia de su lado. Voluntad Popular, la fuerza política de mayor crecimiento, acéfala de varios de sus principales liderazgos y sin cambios (previsibles) en el futuro cercano.

Guarimba¿Desenmascaramos a Maduro frente a la comunidad internacional? Rato llevaba así Gaddafi, El Assad y tantos otros. Venezuela es garante de importación de bienes dada su sobrevaluación absurda de la moneda (Argentina, Uruguay, Colombia y Brasil sin muchos incentivos a fijar posiciones firmas) y sigue subsidiando con petróleo a buena parte del Caribe y algo de Latinoamérica. En el último de los casos, sigue exportando petróleo.

Algo que sí puedo observar es que la sensación es de anarquía, incertidumbre y horror. Con el paso del tiempo, si no desaparece, nos iremos acostumbrando y olvidando de las atrocidades. ¿Cuántos recuerdan las víctimas del 2002?¿Los asesinados por Joao De Gouveia?. Las guarimbas otorgan una narrativa a un gobierno desesperado en encontrar con que tapar su propia incompetencia y han hecho que una minoría de la población se apodere de la percepción que no representa a la gran mayoría. Nos acordaremos mucho más de una barricada que de la multitud de blanco.

Estamos más cerca de #LaSalida, pero no de la que buscábamos…

(Escrito en la madrugada del 22 de Febrero)