Tags

, , , ,


*Este artículo fue publicado en Correo del Orinoco el 28/3/2014

Inocente por ahora“Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa” Artículo 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Desde que tengo memoria es costumbre ver como con frecuencia se presume de la culpabilidad de toda persona acusada de delito hasta que se demuestre que es inocente, completamente contrario a lo que dictan los derechos humanos. Esto lo he visto a todos los niveles, desde discusiones entre vecinos por cualquier disputa hasta las diferencias que se realizan entre los debates de mayor resonancia, normalmente en discusiones políticas.

Aún sin saberlo, desde pequeños presumimos en muchos casos la culpabilidad de nuestros hermanos y hermanas, compañeros y compañeras de escuela, ante situaciones tan sencillas como la pérdida de una cartuchera o un borrador, sin tener prueba alguna más allá de un presentimiento, una sospecha, una impresión. Esta práctica aparentemente inofensiva y pequeña, se arraiga en nuestra sociedad y vemos como se mantienen las mismas prácticas para eventos mucho más significativos y de mayor resonancia. Así como de niños se hacían acusaciones sin fundamentos sobre la pérdida de un borrador, esos mismos niños hacen una acusación de corrupción o juicios morales muy severos sin contar con ningún tipo de pruebas que lo respalden.  Lo vemos a través de insultos y mensajes en medios de comunicación social tradicionales y –recientemente- a través de redes sociales y terminan condicionando el ambiente y la opinión del entorno que rodea tanto a quien acusa como a quien es acusado.

Pongamos un ejemplo sencillo: si una panadería es robada y el panadero acusa a una persona  de su comunidad de ser culpables, sin tener pruebas con que concluir esto y poder mostrarlo ante el órgano competente de justicia,  incurre en la difamación de la persona y puede condicionar la opinión y actitud de los vecinos ante la persona que está siendo acusada.  Acusaciones presumiendo de la culpabilidad y no de la inocencia de las personas puede llevar a consecuencias no previstas que pueden incurrir en otras violaciones a derechos humanos como atentados contra la vida, discriminación, entre otros. Imagínense que el mismo panadero decide convencer a un grupo en su comunidad de la culpabilidad de quien acusa (aún sin pruebas) y que este grupo de personas deciden emprender acciones que consideran son “justas” dada la culpabilidad del acusado. Así como somos responsables de todo lo que decimos, debemos ser aún más cuidadosos cuando hacemos una acusación, especialmente si se hacen a través de medios de comunicación social o desde posiciones de poder.

Sin darnos cuenta, presumir que las personas son siempre culpables y no inocentes nos conduce a una sociedad con mayor desconfianza, tolerancia y menor cooperación. Los prejuicios pueden ser sumamente nocivos para la convivencia y se han arraigado de tal forma en nuestra sociedad que componen un elemento de nuestra cultura que nos hace mucho más propensos a asumir culpabilidad antes que inocencia en personas que piensan distinto a nosotros o sólo por no pertenecer, por ejemplo, a nuestra familia.

Es quizá uno de los mayores retos que tenemos como sociedad la disminución o erradicación de los prejuicios. Sin embargo, también es uno de los más importantes puesto que en medida que disminuyen los prejuicios aumenta la disposición para el dialogo y con ello, una disminución importante de posibles conflictos, discriminaciones y violaciones a otros derechos humanos.

Las formas para ir logrando estos objetivos son múltiples, nunca de carácter exhaustivo y generalmente tampoco lo son de carácter mutuamente excluyentes. Sin embargo, los medios de comunicación social y las personas en posiciones de poder juegan un rol clave puesto que tienen una influencia importante en la sociedad y en el imaginario colectivo y son los primeros y primeras en fijar el ejemplo. En la medida que estas personas muestren prejuicios e intolerancia en espacios públicos, se arraigará en la sociedad la intolerancia y los prejuicios hacia un determinado grupo o incluso la población en general y mayor serán las probabilidades de incurrir en violaciones a derechos humanos.

Realizar conclusiones apresuradas que conlleven a una acusación, presumiendo de culpabilidad antes que de inocencia, puede parecer no traer mayores consecuencias puesto que si la persona es inocente y puede demostrarlo, lo hará. Pero sí trae consecuencias importantes en cuanto condiciona el entorno, puede generar prejuicios y sesgos en quienes deben administrar la justicia y también pueden llevar a condicionar el entorno donde se desenvuelve quien está siendo acusado sin bases certeras, propiciando ambientes de discriminación e intolerancia, muchas veces la base para la violación de derechos humanos.